miércoles, 12 de octubre de 2016

Compañer@s de vida, almas gemelas, amig@s.

Con los años que llevo con los pies puestos en la tierra, aunque nunca he sido demasiado aterrizada y hasta el punto en que mi memoria tiene capacidad, han pasado por mi vida muchas personas.
Tengo la convicción a pesar de haber salido herida unas cuantas veces que la gente no es mala, que solo actúa frente a las circunstancias que la vida ha puesto frente a ellos y que su forma de actuar no es más que lo que han logrado establecer a punta de sus experiencias.
Tengo también la certeza de que el termino amiga@ es usado con demasiada ligereza hoy en día, creo inclusive que yo lo uso a tontas y a locas algunas veces, pero si llego a hacer memoria siempre he dicho que mis amigos son escasos y mis amigas son contadas con los dedos de la mano.

Ha sido más fácil para mi relacionarme con el género masculino, yo creo que quizás es mi forma de ser, o quizás es la forma de ser de mi género, siento que todas las mujeres solemos ser envidiosas y un poco venenosas y en realidad entre el veneno y la envidia no me gusta manejarme.

Tengo compañeros de vida que han llegado a formar parte de mi familia, que he llego yo a ser parte de su familia, la familia que uno escoge a veces es más satisfactoria que la familia impuesta.

Y he llegado a encontrar en este universo de gente que me rodea almas gemelas, personas con las que puedo compartirme sin temor a nada, porque sé que, aun siendo diametralmente distintas a mí, encajamos de una manera muy poco usual a lo común.

El punto es que amo con locura a todas esas maravillosas personas que hoy están en mi mundo, ese mundo loco y a veces un poco incomprensible, tengo la facultad para poder decirles cuanto los amo y poder expresárselos con acciones y actitudes, a cada uno de una forma distinta, jamás hago lo mismo o digo lo mismo con dos personas, porque no existen dos personas iguales, cada uno con sus singularidades aportan a mi diario vivir una exquisita mezcla de sensaciones que me llenan de sobremanera.

Y para los que han pasado, sea para bien o sea para mal, les guardo el cariño más enorme y más sincero que pueda existir, el rencor nunca ha ido conmigo, es más el daño que se hace uno mismo que el que le puede provocar al otro sintiendo rencor, además no somos nadie para juzgar las acciones de los demás.

Por eso:
A todos quienes pasaron por mi universo, no los he olvidado.
A los más recientes, ¿ustedes están seguros que quieren seguir aquí?, si la respuesta es sí, no prometo rosas, pero si prometo sinceridad.
Y a los de siempre, los que permanecen frente a tormentas, oscuridades y toda adversidad, los amo, es en los malos momentos cuando sabes quienes deben seguir caminando contigo.

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